NI NO KUNI2
RESUMEN: Ni No Kuni II’ es un buen RPG en líneas generales, pero quizás esperábamos mucho más después de haber jugado a la primera entrega. Básicamente mejora el original en todo lo relacionado con el sistema de combate y además cuenta con una historia lo suficientemente interesante como para tener ganas de avanzar para saber más. A nivel visual es impresionante, con unas localizaciones bellísimas y un planteamiento excelente en lo relativo a los enfrentamientos con los enemigos finales, donde el sistema de combate brilla con especial fuerza. Sí he de decir, en todo caso, que hay momentos en los que el framerate sufre cuando nos movemos por algunos de los reinos del juego. Lo apunto sólo como detalle, pero sorprende en un título con semejante acabado. Por otro lado, las batallas campales sobran por completo, y el cambio a nivel técnico y artístico que sufre el juego en el mundo que permite ir de una zona a otra del mapa no le ha sentado nada bien. La creación y gestión del reino, a pesar de tener muchas opciones, se torna bastante básica en la práctica. Es algo más de carácter funcional y obligatorio para avanzar en la historia que algo a lo que dedicarle mucho tiempo. En definitiva, ‘Ni No Kuni II’ es en conjunto un buen juego. Es largo (completarlo todo puede llevar más de 40 horas), divertido y muy espectacular a nivel visual, pero sus errores jugables le impiden ser ese título excelente y redondo que todos esperábamos. En Ni no Kuni II: Revenant Kingdom seguimos la historia de Evan Pettiwhisker Tildrum, un joven que, tras la repentina muerte de su padre, debe tomar las riendas de Ding Dong Dell, un reino habitado por felinos y roedores antropomorfos. Mientras se preparaba para la ceremonia de coronación, uno de los ministros más cercanos a su padre llevó a cabo un golpe de Estado para tomar el control del reino y acabar con el linaje de los Tildrum. Al mismo tiempo, en un universo alejado de Ni no Kuni y muy similar al nuestro, Roland, el presidente de una importante nación, traspasa las barreras interdimensionales y llega a la habitación de Evan. Después de una breve presentación y conocer sus alrededores, Roland se da cuenta de lo que está pasando y decide ayudar a Evan a escapar. Perder tanto en tan poco tiempo provoca un cambio importante en Evan. Al más puro estilo de Hamlet, el joven entiende que las relaciones de poder están rotas, pero a diferencia del personaje de Shakespeare, no raya en la locura ni busca venganza, sino imponer un nuevo orden donde todos puedan vivir en armonía y sin preocuparse por la guerra. Para lograrlo Evan decide formar un nuevo reino y firmar un tratado de paz con los líderes de otras monarquías.
